Universidad Católica comenzó cuesta arriba, pero terminó firmando una remontada de peso ante el vigente campeón del fútbol chileno. En el Claro Arena, los Cruzados dieron vuelta el marcador y se impusieron con autoridad, dejando atrás el golpe de la Supercopa.

El equipo de Daniel Garnero mostró dos caras: un arranque dubitativo, donde Coquimbo golpeó primero y aprovechó desajustes defensivos, y un segundo tramo donde apareció la jerarquía. Justo Giani marcó el empate que cambió el ánimo del partido, y luego emergió la figura de Fernando Zampedri, que con un doblete fue determinante en el resultado. El delantero no solo convirtió, sino que arrastró marcas y lideró la reacción anímica del equipo.

En contraste, Agustín Palavecino estuvo impreciso y desconectado del circuito ofensivo, perdiendo balones en zonas sensibles y sin lograr gravitar como se espera de él en este tipo de encuentros.

El duelo también estuvo marcado por un arbitraje polémico. Varias decisiones divididas terminaron favoreciendo a Coquimbo Unido, especialmente en faltas sancionadas en el mediocampo y en jugadas donde la UC reclamó infracciones no cobradas en el área rival. Si bien no incidieron directamente en el marcador final, sí condicionaron pasajes del encuentro y encendieron el ambiente en el estadio.

Pese a ese contexto, Universidad Católica mostró carácter para sobreponerse a la adversidad —tanto futbolística como arbitral— y terminó imponiendo su jerarquía con una goleada que refuerza sus aspiraciones en el campeonato.